En España los salarios llevan estancados dos décadas. Ni las 4 reformas laborales, ni los mensajes triunfalistas de los diferentes gobiernos han logrado alterar esta realidad. Estas 4 reformas laborales son: La primera, la del gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero en 2006, la cual tenía como objetivo reducir la temporalidad y mejorar la estabilidad. La segunda la del gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero en 2010, esta tenía como objetivo fomentar la contratación indefinida y reducir la dualidad laboral. La tercera, sería la del gobierno de Mariano Rajoy en 2012, esta reforma tenía como objetivos principales flexibilizar la contratación y reducir el desempleo. Por último, encontramos la reforma laboral del gobierno de Pedro Sánchez – Yolanda Díaz en 2021, esta última gran reforma tenía como objetivos reducir la temporalidad, fortalecer la negociación colectiva y fomentar los contratos indefinidos. Tras la aprobación de la reforma laboral de 2021, Yolanda Díaz decía que la nueva reforma laboral pretendía ser una auténtica revolución en el mercado de trabajo.
Salario medio real estancado desde hace 20 años
En el año 2005, el salario medio real (ajustado por inflación) era de 22.704€. Es decir, que en el periodo que va desde 2005 a 2023 los salarios medios reales en España solo han aumentado unos 1.500€.
No obstante, y a pesar de las sucesivas reformas laborales y de los discursos triunfalistas de los políticos, el problema de ausencia de subida real de los salarios aún persiste. Si observamos el salario real medio de 2008, 24.117€, vemos como los salarios en España apenas acaban de recuperar su nivel precrisis de 2008, siendo en 2023 unos 90€ superiores.

Todo esto es particularmente grave si tenemos en cuenta que los precios de la gran mayoría de bienes y servicios han aumentado de manera importante. Esto produce una mayor sensación de estancamiento e incluso de menor riqueza.
Salario mínimo disparado, salario medio estancado
Si nos fijamos en la evolución del salario mínimo interprofesional (SMI), vemos que este no ha dejado de aumentar. Acumulando más de un 60% desde 2018, mientras que el salario medio apenas se ha incrementado.

Esta desconexión sugiere un efecto embudo, es decir, sube la base salarial pero no el salario medio real. Este efecto perjudica tanto a trabajadores como a empresas, ya que, al aumentar el SMI constantemente, incrementa también el coste para las empresas haciendo que contraten menos trabajadores, puesto que no les sería rentable. Esto provoca un aumento del desempleo, y con ello el malestar social. Especialmente entre los jóvenes, ya que al no contar con experiencia previa el SMI constituye una barrera de entrada al mercado laboral para ellos. Esto explica, en gran medida, la alta tasa de desempleo de este grupo, por ejemplo, el paro juvenil español fue el más alto de Europa, un 25,3% a finales de este año (2024) (Eurostat, Unemployment by sex and age).
¿No suben los salarios porque somos poco productivos?
No es que seamos poco productivos en sí, es que la productividad en términos económicos lleva estancada 20 años.

Como muestra el gráfico, España lleva dos décadas sin mejoras significativas en su productividad por hora. Es más, si observamos el gráfico, vemos que la productividad ha llegado a caer en ciertos momentos, especialmente tras la crisis del Covid-19.
La productividad es clave para el aumento de los salarios. La teoría económica, muestra que los salarios reales a largo plazo dependen de la productividad marginal del trabajo. Entonces, si como en el caso de España, el valor añadido por hora trabajada no aumenta, no hay margen para aumentar los salarios.
Si vemos a los países de nuestro entorno, podemos ver como la productividad de Irlanda se disparó lo que les permitió que sus salarios crecieran en paralelo.
No todos los sectores rinden igual

Estos sectores, al requerir una alta cualificación, generan poco empleo. Sin embargo, el empleo crece en sectores que requieren un menor grado de especialización, como la hostelería. Esto diluye el crecimiento salarial agregado, ayudando de esta manera a mantener el estancamiento del que se viene hablando.
Salarios por sector: ¿se paga por lo que se rinde?

Los sectores que más valor generan, es decir, que son más productivos, son los que pagan salarios más altos. Energía y agua, actividades financieras , información y comunicaciones ofrecen salarios superiores a los 3.000€ mensuales de media.
En el otro extremo encontramos: hostelería, agricultura y construcción. Los bajos salarios de estos sectores no son fruto de la casualidad, se deben a su baja productividad como ha venido sosteniendo. Sin embargo, aun entre estos sectores encontramos diferencias salariales, vemos que en la construcción los salarios por hora son superiores a los de la hostelería y la agricultura, estas diferencias salariales pueden deberse principalmente, y como se observa en el gráfico, a la mayor productividad del sector de la construcción.
Esta misma lógica se aplica a todos los sectores de la economía. Una mayor productividad es sinónimo de unos salarios más altos.

Sin embargo, si observamos este gráfico encontramos excepciones. Educación o administración pública son sectores que pagan salarios superiores a los que su productividad nos sugiere. Esto se debe a que dichos sectores no compiten en el mercado y los salarios son fijados políticamente.
Conclusión:
El estancamiento de los salarios en España se debe a su estancada productividad como país, asimismo porque se crea empleo mayoritariamente en sectores poco productivos.
Mientras otros países de nuestro entorno han mantenido una productividad alta o la han aumentado, nosotros nos hemos estancado. Y como hemos visto, sin una mayor productividad salarios más altos son imposibles.
No basta con subir el SMI por decreto, que como ya se ha mencionado agrava el problema. Ya que supone una barrera de entrada al mercado laboral y otorga salarios artificialmente altos a sectores con baja productividad. La solución no pasa por repartir lo que tenemos, sino por producir más y mejor. Eso exige poner el foco en lo que realmente importa, impulsar la productividad del país.
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