En este artículo, exploraremos la preferencia temporal de los que denominaremos “reformistas” y de los “puristas”.
Desde la elección de Javier Milei como presidente de la República Argentina, ha surgido un grupo que defiende fervientemente cada palabra y acción de este político argentino. Incluso ha logrado el respaldo de un importante sector de libertarios de habla hispana.
Pero antes de empezar, hay algo que no se le puede negar a Javier Milei. Y es que ha dado a conocer al gran público el anarcocapitalismo y todo lo que representa, al menos de una forma general y no muy técnica. Lo cual es un trabajo impagable y por el que hay que estarle agradecidos.
Sin embargo, como se mostrará en este ensayo, no es oro todo lo que reluce. Se emplea el ejemplo de Javier Milei, porque es el único autodenominado anarcocapitalista que ha llegado a la presidencia de un país, por lo que podríamos decir que es el máximo exponente de los “reformistas” actualmente.
Como se ha mencionado, en este ensayo se tratará la diferencia entre la preferencia temporal de los “reformistas” y de los “puristas”. Pero antes de empezar, se definirá el concepto de preferencia temporal y los dos tipos que existen.
La preferencia temporal es la idea de que las personas valoran más los fines presentes que los futuros. Distinguimos entre preferencia temporal alta y preferencia temporal baja. Las personas con una preferencia temporal alta están más orientadas al presente. Es decir, dan más valor a consumir en el presente o lo antes posible. Estas personas prefieren la satisfacción instantánea y, por ello, son menos propensas a ahorrar e invertir. Por otro lado, encontramos a las personas con preferencia temporal baja. Estas personas están más orientadas al futuro. Retrasan la gratificación, lo cual las hace más propensas a ahorrar e invertir.
En este ensayo se tratará de que quienes pretenden alcanzar el anarcocapitalismo mediante el “reformismo”, son personas con una preferencia temporal más alta. Es decir, quieren lograr este sistema de organización social y económica lo antes posible.
Por otro lado, nos encontraríamos a los “puristas” estos tendrían una preferencia temporal más baja. Es decir, no quieren lograr el anarcocapitalismo en el presente, sino que están dispuestos a seguir una estrategia que puede llevar mucho tiempo, pero que, podría ser más segura.
Lo siguiente que se hará es describir ambas estrategias, es decir, la “reformista” y la “purista”.
La estrategia reformista, se caracteriza por pensar que se puede alcanzar el anarcocapitalismo desde dentro del Estado. Es decir, sus partidarios defienden que se puede eliminar el Estado participando de sus elecciones y mediante sus reglas del juego. Las personas que apoyan esta estrategia suelen abogar por una transición que vaya desde el minarquismo hasta el anarcocapitalismo.
Después, encontramos la estrategia de los que han sido denominados “puristas». Esta estrategia rechaza participar del juego del Estado. Y prefiere realizar una labor de ilustrar a la población sobre por qué el Estado es algo negativo e innecesario y de esta forma deslegitimarlo de cara al gran público.
Ahora sí, comenzamos con el tema que nos atañe.
Lo primero y más sorprendente es que libertarios convencidos, han empezado a apoyar Javier Milei, ha dejado claro que no es un verdadero libertario, al menos no el sentido más puro de la palabra, sino más bien un neoconservador que ha utilizado la retórica libertaria para ganar poder. Es posible que Milei fuera libertario en el pasado, sin embargo, en la actualidad ha demostrado ser una especie de neoconservador al estilo de Margaret Thatcher.
La elección de Javier Milei como presidente de Argentina se debió a la precaria situación económica de Argentina y es que gracias a la cual, la estrategia de votar al mal menor salió victoriosa. El problema de la estrategia es que el hecho de que sea el mal menor no quita que un mal siga siendo un mal.
Retomando el tema central del ensayo, la preferencia temporal parece jugar un papel crucial en esta situación. Algunas personas que, hasta hace poco, no respaldaban a ningún político, ahora son partidarios de Javier Milei.
La teoría que se va a desarrollar en este artículo es que la preferencia temporal de estas personas ha aumentado, es decir, quieren lograr su objetivo lo antes posible. Esto se debe a que la otra forma de cambiar el panorama político hacia un sistema anarcocapitalista, la de los “puristas”, es más lenta y laboriosa que hacerlo a través del reformismo o, dicho de otra manera, desde dentro del Estado.
El principal problema de esta estrategia, típicamente minarquista, es que cambiar un sistema desde dentro es casi imposible, por no decir imposible, ya que el poder tiende a corromper a todo el mundo sin excepción. A pesar de esto, muchos libertarios han empezado a respaldar a Javier Milei porque su preferencia temporal es más alta que la de aquellos que optan por estrategias más lentas y complejas.
De hecho, hay diversas teorías de ciencia política que defienden como la política y el poder tienden a moldear a todos los políticos, lo que imposibilitaría el desarrollo de una estrategia de cambio real desde dentro de las instituciones del Estado. Por ejemplo, la teoría de la elección pública (Public Choice) demuestra como el aparato estatal genera incentivos que empujan a los políticos a comportarse de manera diferente. Algunos ejemplos de esto pueden ser prometer más gasto, la búsqueda de rentas o favorecer a grupos de interés porque es la lógica que premia electoral y burocráticamente.
Probablemente la teoría que mejor explique esto es la “Ley de hierro de la oligarquía” desarrollada por Robert Michels. Lo que nos dice la ley de hierro de la oligarquía es, en pocas palabras, que toda organización tiende a burocratizarse, y esa burocracia moldea a quienes acceden a puestos de poder. Es decir, los políticos para prosperar han de adaptarse a la lógica burocrática estatal.
Otro inconveniente que surge de la estrategia reformista es que solo se tienen cuatro años para intentar alcanzar los objetivos previstos, ya que después de ese período hay nuevas elecciones. Aquí surgen varios inconvenientes, el primero que seguramente hacer la transición que pretenden los reformistas durará más de cuatro años, y de aquí nace el siguiente problema y es que una vez transcurridos los cuatro años se puede perder el poder. Y si no ocurre a los cuatro años, acabará ocurriendo en el futuro de manera irremediable.
Sin embargo, el mejor argumento que los “puristas” podrían esgrimir contra ellos es que están empleando medios violentos y coercitivos, la política y el Estado, para conseguir sus fines. Lo cual va en contra del ideario libertario.
Es por ello por lo que no se ha de luchar por cambiar el sistema desde dentro, sino convencer a la sociedad de los perjuicios del Estado y de que la vida sin él sería mejor, es decir, cambiar el sistema desde fuera, o lo que es lo mismo, seguir el planteamiento de los puristas. Sin embargo, esta estrategia requiere más tiempo y esfuerzo, lo que implica una preferencia temporal más baja.
Un cambio social de la magnitud del que se trata de hacer, no se puede hacer de un día para otro, hace falta mucho tiempo para convencer a la sociedad de los aspectos negativos del Estado, y que gran parte de lo que se les ha enseñado no funciona. Los políticos se han encargado de crear una doctrina estatista muy convincente que se enseña a toda la sociedad por medio de la educación estatal.
Todo lo que se ha mencionado en este artículo es aplicable al propio Milei o a cualquiera que quiera intente la estrategia de los reformistas. Que como se ha mostrado, es imposible que funcione debido a las dinámicas de la política
Por todo lo mencionado, ningún político puede ser considerado libertario. Porque sacrifica sus ideales en aras de lograr un fin, que puede que no todo el mundo desee, lo cual implicaría que está empleando medios coactivos violando el NAP (non agression principle) que Rothbard emplea en For a New Liberty (1973) y The Ethics of Liberty (1982).
En este artículo, se ha explorado la diferencia en la preferencia temporal entre los “reformistas”, y los “puristas” dentro del ámbito libertario. A pesar del reconocimiento a Milei por haber llevado el anarcocapitalismo y el ideario libertario al conocimiento público, el análisis nos revela que su estrategia reformista plantea dilemas éticos y prácticos.
La preferencia temporal alta de los reformistas busca alcanzar rápidamente el anarcocapitalismo a través de la participación política y el juego estatal, mientras que los puristas, con preferencia temporal baja, abogan por una estrategia más lenta basada en la deslegitimación del Estado.
En última instancia, la alta preferencia temporal de aquellos que adoptan estrategias políticas arriesga la integridad conceptual del ideal libertario, llevando consigo a seguidores genuinos hacia un terreno contradictorio y, potencialmente, perjudicando la credibilidad y aceptación de estas ideas en la sociedad.
Los contenidos publicados no representan comunicaciones oficiales de la universidad ni han sido sometidos a revisión académica formal. Cada artículo refleja únicamente la opinión o el trabajo de sus autores, en el marco de un proyecto abierto, dinámico y plural impulsado por y para los alumnos.
